La fragilidad de la autoestima

La fragilidad de la autoestima

Cuando el otro día mi hija me dijo que no quería ir al cole porque si no se quedaba embobada, le dije que yo también me quedo muchas veces embobado, pensando en mis cosas. Muchas veces. Ella se rió. Algo similar ocurrió otro día cuando me dijo que se había equivocado haciendo algo. También acabó riendo (yo siempre le pongo caras y hago ademanes exagerados. Nos lo pasamos bien) Detrás de esa risa genuina, tras un momento de tensión en la construcción de su personalidad (sí, eso había detrás), estaba debatiéndose una pugna por el alza o la baja de su autoestima. En ambos momentos salió reforzada. Porque la autoestima de un niño crece por refuerzos o decrece por comentarios negativos relativos a su forma de ser, a su personalidad. Cada día. Flexibilidad cognitiva y sentido del humor son factores protectores dignos de empoderamiento y Salud Mental.

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