La dieta del psicólogo

Podéis hacer una analogía entre el psicólogo y el nutricionista; quien ha intentado adelgazar y no lo ha conseguido por sus propios medios acude a un experto para alcanzar el objetivo de pérdida de peso deseado, comiendo lo que el experto aconseja, haciendo el ejercicio por él recomendado, etc. De la misma manera, quien pretende controlar su ansiedad, su insomnio, depresión, etc, sin éxito puede acudir a un psicólogo para que le enseñe a hacerlo participando el cliente de una forma activa para cumplir el objetivo de reducción de síntomas o el de una mejor calidad de vida. Quizá esta analogía, más alejada del ámbito médico, rompa con la visión del psicólogo como el último recurso para los casos graves de trastorno mental, y empiece a naturalizarse el ir sin ser tildado de débil mental, creencia que repercute en la autoestima de quien necesita esa pequeña ayuda de tipo leve. Habitualmente para estos clientes la Seguridad Social solo ofrece, por falta de recursos, soluciones de tipo farmacológico, pues resultan más baratas. Eficaces éstas, pero en algunos casos iguales de eficaces y en otros menos eficaces que el tratamiento psicológico, sin contar con los efectos secundarios de los psicofármacos, y que para casos leves no son necesarios. Si sientes que no lo puedes controlar, acude a un especialista.

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