El receptor activo ha muerto

Música excitante, imágenes dinámicas y emocionantes donde aparecen frases a medio escribir aquí y allá, bailando en la pantalla, apareciendo y desapareciendo fugazmente con los acordes y los amaneceres impresionantes; esa es la forma más inteligente y eficaz de hacer leer un artículo hoy en día, resultado de una vida de sobreestimulación visual y auditiva. Las letras y su mundo implícito y sutil, su magia evocadora y la creación activa del receptor que lee ha quedado relegado a lo explícito masticado por un emisor dominante, que se ha hecho con el control absoluto de lo que antes era cosa de dos.
El receptor activo ha muerto.

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